La ciberseguridad en 2026 ya no puede entenderse como un conjunto de controles técnicos aislados. Hoy es una disciplina estratégica transversal que conecta tecnología, personas, datos, regulación y decisiones de negocio a nivel directivo. En México, este cambio se vuelve aún más relevante debido a la acelerada digitalización de las empresas, el crecimiento del trabajo híbrido, la adopción de la nube y el aumento sostenido de ataques dirigidos.
Hablar de tendencias de ciberseguridad no es anticipar un futuro lejano, sino entender qué fuerzas ya moldean el presente: la inteligencia artificial como arma y como defensa, la identidad como nuevo perímetro y los datos como el activo más atacado.
Este artículo VIRMAR Ciberseguridad analiza las tendencias en ciberseguridad que se vislumbra que marcarán este 2026, con una lectura global pero aterrizada en el contexto mexicano para ayudar a las organizaciones a tomar mejores decisiones.
Breve contexto global de 2026
En 2026, las tendencias de ciberseguridad están siendo impulsadas por dos fuerzas simultáneas: una digitalización más rápida (nube, IA, automatización, trabajo híbrido) y un adversario que también escala, profesionaliza y terceriza sus operaciones.
¿Qué ha cambiado?
El cambio más profundo en el panorama de amenazas no es solo tecnológico, sino estructural. Los atacantes ya no dependen de campañas masivas y ruidosas; ahora operan con mayor automatización, precisión y persistencia.
El cibercrimen opera como industria con:
- Ataques impulsados por IA agéntica
- Ransomware como servicio
- Ingeniería social hiperpersonalizada
- Abuso de servicios en la nube y credenciales válidas
El tiempo entre intrusión e impacto se ha reducido drásticamente.
A nivel global, se observa una convergencia de riesgos: cibercrimen organizado, espionaje digital, hacktivismo y errores humanos amplificados por sistemas cada vez más complejos. El perímetro tradicional desapareció, y con él, la falsa sensación de control basada únicamente en firewalls o antivirus.

¿Por qué la identidad, la IA y los datos son los nuevos pilares?
En 2026, la mayoría de los ataques exitosos no comenzarán explotando una vulnerabilidad técnica, sino una identidad. Credenciales robadas, tokens comprometidos, sesiones secuestradas o accesos excesivos se han convertido en la vía principal de entrada.
Al mismo tiempo, la IA permite a los atacantes escalar y perfeccionar sus campañas, mientras que los datos siguen siendo el objetivo final: robarlos, cifrarlos, extorsionar o manipularlos.
Esta tríada (identidad, inteligencia artificial y datos) redefine las prioridades defensivas. Proteger la infraestructura ya no es suficiente, ahora es indispensable proteger quién accede, cómo se comporta y qué información toca.
México frente a las tendencias globales
México no está aislado del contexto internacional. Muchas organizaciones adoptan tecnología más rápido que seguridad, generando entornos innovadores pero frágiles, especialmente en ámbitos críticos como la identidad digital y la protección de datos. Las tendencias en ciberseguridad que dominan 2026 afectan por igual a empresas locales y multinacionales, aunque su impacto varía significativamente según el nivel de preparación, visibilidad y madurez en la gestión del riesgo.
En términos de impacto económico y volumen de ataques, América Latina enfrenta un escenario cada vez más costoso. De acuerdo con estimaciones citadas por Forbes, los daños asociados al cibercrimen en la región ya superan los miles de millones de dólares anuales, impulsados por fraude digital, interrupciones operativas, robo de información y esquemas de extorsión cada vez más sofisticados. México se posicionó como el país más atacado de América Latina: tan solo en el primer semestre de 2024 se registraron más de 31 mil millones de intentos de ciberataques, según reportes de Fortinet, lo que confirma que el país concentra alrededor del 55% de las amenazas en la región.
A partir de este contexto, se observan con mayor claridad los principales desafíos y oportunidades que enfrentan las organizaciones mexicanas frente a las tendencias globales de ciberseguridad:
- Brechas entre adopción tecnológica y madurez en seguridad: Muchas organizaciones adoptan rápidamente nuevas tecnologías (nube, IA, automatización) sin integrar la seguridad desde el diseño. Esta brecha genera entornos innovadores pero frágiles, donde la gestión de identidades y datos queda rezagada.
- Retos específicos para empresas medianas y grandes: Las empresas medianas enfrentan limitaciones de presupuesto y talento, mientras que las grandes organizaciones lidian con complejidad operativa, múltiples proveedores y arquitecturas híbridas difíciles de gobernar de forma centralizada.
- Oportunidades y fortalezas emergentes: A pesar de los retos, México cuenta con un ecosistema creciente de talento, proveedores especializados y mayor conciencia directiva sobre el riesgo cibernético. Estas fortalezas pueden acelerar la madurez si se acompañan de una estrategia clara.
- Plan Nacional de Ciberseguridad y su impacto potencial: El Plan Nacional de Ciberseguridad 2025–2030, presentado a finales de 2025, marca el primer intento formal de México por establecer una estrategia nacional en materia de seguridad digital. El plan plantea fortalecer la protección de infraestructuras críticas, mejorar la coordinación entre dependencias, desarrollar capacidades de respuesta a incidentes y avanzar hacia un marco regulatorio más claro, aunque su impacto real dependerá de su implementación efectiva, la asignación de recursos y la colaboración sostenida entre el sector público y privado. Es el primer esfuerzo formal del país, pero su impacto dependerá de ejecución real, presupuesto y colaboración público-privada.
En este contexto, la colaboración técnica y el intercambio de información se vuelven indispensables frente a amenazas cada vez más complejas. Como señala el CISO de Prosa Valther Galván:
“El próximo año traerá oportunidades, pero también retos importantes. Enfrentaremos identidades sintéticas y una suplantación de identidad cada vez más contextualizada, así como nuevos ataques a la criptografía impulsados por inteligencia artificial y cómputo cuántico. Será una batalla que exigirá trabajar de forma conjunta, compartir información y apoyarse en proveedores realmente preparados para enfrentar las amenazas del día a día.”
Conoce el Top 10 de riesgos de ciberseguridad en México 2026

7 tendencias de ciberseguridad en 2026
Las siguientes tendencias de ciberseguridad reflejan los cambios más relevantes que ya están impactando a las organizaciones en 2026, desde una evolución técnica de las amenazas hasta una transformación profunda en la forma de gestionar el riesgo, la identidad y los datos a nivel estratégico.
Tendencia 1: La inteligencia artificial redefine el ataque y la defensa
La inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino un componente central del ecosistema de amenazas y defensas en 2026. Su adopción acelera tanto la capacidad ofensiva como defensiva, obligando a las organizaciones a replantear sus modelos de seguridad.
- IA como arma del adversario: Los atacantes utilizan IA para crear phishing altamente personalizado, deepfakes creíbles y campañas de ingeniería social casi imposibles de distinguir. La automatización permite ataques autónomos, adaptativos y persistentes, con costos operativos muy bajos.
- IA defensiva: En el lado defensivo, la IA se integra en SOC aumentados, detección de anomalías, análisis predictivo y respuesta automatizada a incidentes. La clave no es solo detectar más, sino priorizar mejor y actuar más rápido.
- Límites éticos y regulatorios: El uso de IA en ciberseguridad también plantea dilemas éticos y regulatorios: sesgos en modelos, decisiones automatizadas sin supervisión humana y uso indebido de datos sensibles. En 2026, las organizaciones deberán equilibrar innovación con cumplimiento y gobernanza responsable.
Tendencia 2: La identidad es el nuevo perímetro
La desaparición del perímetro tradicional dio paso a un enfoque identity-centric, donde cada acceso es potencialmente riesgoso y debe evaluarse de forma continua. En 2026, la mayoría de los ataques exitosos no explotan vulnerabilidades técnicas, sino identidades legítimas con permisos excesivos o credenciales comprometidas.
En este contexto, como señala Erwin Campos, anterior Chief Technology & Security Officer de Grupo Bimbo:
“El hacker ya no hackea, ahora se ‘loggea’. ¿Qué significa? Que hoy la frontera es tu identidad. Tú eres la víctima del atacante y su objetivo son tus credenciales”.
- Zero Trust maduro: Zero Trust deja de ser un concepto aspiracional y se convierte en un modelo operativo: nunca confiar, siempre verificar, con evaluación continua del contexto y del comportamiento.
- IAM / PAM / CIAM unificados: Las organizaciones avanzan hacia plataformas integradas de gestión de identidades y accesos que cubren usuarios internos, clientes y privilegios críticos, especialmente en entornos híbridos y multicloud.
- Identidades no humanas: APIs, servicios, contenedores y máquinas ya superan en número a las identidades humanas. Proteger estas identidades no humanas se vuelve esencial para frenar ataques dirigidos y APT basados en credenciales.
Tendencia 3: Los datos siguen siendo el activo más atacado
En 2026, los datos continúan siendo el objetivo final de la mayoría de los ataques exitosos. Ya sea para extorsión, espionaje, fraude o ventaja competitiva, la información sensible representa el activo más valioso (y vulnerable) de cualquier organización.
- Datos sensibles (el activo más preciado de cualquier organización): Información financiera, datos personales, propiedad intelectual y datos operativos críticos se encuentran distribuidos en múltiples entornos, muchas veces sin una clasificación clara ni controles consistentes. Esta falta de visibilidad convierte a los datos en un blanco fácil para actores externos e internos.
- Insider Threat 2.0: El concepto de amenaza interna evoluciona. Ya no se limita al empleado malicioso, sino que incluye errores humanos, accesos excesivos, credenciales comprometidas y el uso indebido de herramientas digitales e inteligencia artificial. Un solo usuario con permisos amplificados puede generar un impacto significativo sin intención explícita.
- DLP + clasificación + gobierno de datos: La protección efectiva de datos en 2026 requiere una combinación de tecnologías y procesos: clasificación automática de información, políticas dinámicas de DLP, monitoreo de comportamiento y gobierno de datos alineado al negocio.
La seguridad deja de ser reactiva y se vuelve contextual: no todos los datos requieren el mismo nivel de protección, pero los críticos deben estar claramente identificados.
- Exfiltración vía correo, nube, APIs y endpoints: Los vectores de salida de información se diversifican. El correo electrónico, los servicios en la nube, las APIs expuestas y los endpoints remotos se convierten en canales comunes de exfiltración. Por ello, la visibilidad transversal y el monitoreo continuo son indispensables para detectar fugas antes de que escalen.

Tendencia 4: El ransomware evoluciona a extorsión múltiple
El ransomware en 2026 deja atrás el modelo simple de cifrado de información. Hoy opera como un negocio estructurado, con afiliados, negociación profesionalizada y múltiples capas de presión sobre las víctimas.
- Ransomware 2.0 como negocio: Los grupos criminales adoptan modelos de Ransomware as a Service, reduciendo barreras de entrada y aumentando la frecuencia de ataques. La extorsión ya no se limita al cifrado: incluye la amenaza de filtración de datos, ataques a clientes o proveedores y presión reputacional.
- Infraestructura crítica en riesgo: Sectores estratégicos como energía, manufactura, transporte, salud y servicios financieros se encuentran entre los objetivos prioritarios. En México, la digitalización industrial y la interconexión OT-IT amplifican el impacto potencial de estos ataques, que pueden afectar no solo a una empresa, sino a cadenas completas de suministro.
- Preparación, continuidad y resiliencia: La pregunta ya no es si una organización será atacada, sino qué tan preparada está para responder. La resiliencia se construye con planes de continuidad del negocio, respaldos inmutables, simulacros de incidentes y capacidades de respuesta automatizada que reduzcan el tiempo de impacto.
Tendencia 5: La nube y el multicloud son inevitables (y complejos)
La nube se consolida como el núcleo de la transformación digital en 2026. Sin embargo, su adopción acelerada también introduce nuevos desafíos de visibilidad, control y responsabilidad compartida.
- La nube como epicentro de la transformación: Empresas mexicanas de todos los tamaños migran cargas críticas a entornos cloud y multicloud para ganar agilidad, escalabilidad y eficiencia. Este movimiento, aunque estratégico, amplía la superficie de ataque y exige nuevos modelos de seguridad.
- Configuraciones incorrectas en la nube: Las configuraciones incorrectas siguen siendo una de las principales causas de incidentes en la nube. El problema no es solo técnico, sino organizacional: múltiples equipos, proveedores y entornos operando sin una visión unificada del riesgo.
- Tendencias CSPM, CIEM y CSM: En 2026, las organizaciones avanzan hacia soluciones de Cloud Security Posture Management (CSPM), Cloud Infrastructure Entitlement Management (CIEM) y Cloud Security Management (CSM) para obtener visibilidad continua, detectar desviaciones de configuración y automatizar la remediación de riesgos.
- Cadena de suministro digital y SaaS: La dependencia de terceros, plataformas SaaS y servicios gestionados introduce riesgos adicionales. Integraciones mal aseguradas, permisos excesivos y falta de monitoreo continuo generan puntos ciegos que los atacantes saben aprovechar.
Tendencia 6: Regulación y confianza digital ganan peso
La regulación se convierte en un factor determinante del diseño de estrategias de ciberseguridad en 2026. Ya no se trata solo de cumplir, sino de generar confianza digital en clientes, socios y autoridades.
- Nuevas leyes globales: A nivel internacional, emergen regulaciones enfocadas en inteligencia artificial, notificación obligatoria de incidentes y protección de datos. Estas normativas impactan directamente a empresas mexicanas con operaciones globales o relaciones comerciales internacionales.
- Soberanía digital y datos críticos: La discusión sobre dónde residen los datos, quién los controla y bajo qué jurisdicción se procesan cobra fuerza. Sectores estratégicos comienzan a priorizar modelos que aseguren soberanía digital sin sacrificar innovación.
- Protección de datos, privacidad y confianza: La confianza digital se convierte en un diferenciador competitivo. Las organizaciones que demuestran un manejo responsable de la información fortalecen su reputación y reducen riesgos legales y operativos.
- Impacto operativo del cumplimiento: Cumplir con regulaciones no es solo una tarea legal, implica ajustes operativos, inversión tecnológica y cambios culturales.
En 2026, el cumplimiento se integra de forma nativa a las estrategias de seguridad, no como un requisito posterior.
Tendencia 7: La resiliencia organizacional supera a la tecnología
La última gran tendencia de ciberseguridad en 2026 pone el foco en las personas y en la toma de decisiones. La tecnología sigue siendo clave, pero ya no es suficiente por sí sola.
- Cultura de ciberseguridad (del enfoque técnico al estratégico): La seguridad deja de ser un tema exclusivo de TI y se convierte en una responsabilidad transversal. La alta dirección participa activamente en la gestión del riesgo cibernético, alineándolo con objetivos de negocio.
- Capacitación continua: El factor humano sigue siendo uno de los principales vectores de ataque. Programas de entrenamiento basados en comportamiento, simulaciones realistas y concientización constante reducen significativamente la probabilidad de incidentes.
- Gobernanza y visión directiva del riesgo: Las organizaciones más maduras en 2026 son aquellas que entienden la ciberseguridad como un riesgo empresarial, con métricas claras, responsables definidos y decisiones informadas a nivel directivo.

Recomendaciones estratégicas para 2026
Las tendencias de ciberseguridad que marcarán 2026 confirman que no existe una solución única ni puramente tecnológica. Las organizaciones que logren reducir su exposición al riesgo serán aquellas que alineen seguridad, negocio y personas bajo una visión estratégica y medible. A continuación, se presentan recomendaciones clave para convertir estas tendencias en acciones concretas.
1. Priorizar según el riesgo real del negocio
No todos los riesgos tienen el mismo impacto ni todas las áreas requieren el mismo nivel de protección. En 2026, la prioridad debe centrarse en identificar los activos críticos del negocio: identidades privilegiadas, datos sensibles, procesos operativos esenciales y sistemas que sostienen la continuidad.
La evaluación de riesgos debe ir más allá del enfoque técnico y considerar el impacto financiero, reputacional, regulatorio y operativo, permitiendo asignar recursos de forma más inteligente.
2. Adoptar seguridad por diseño (security by design)
La seguridad debe integrarse desde las primeras etapas de cualquier iniciativa digital. Aplicaciones, procesos, integraciones con terceros y despliegues en la nube deben diseñarse considerando controles de identidad, protección de datos y monitoreo continuo desde el inicio.
Corregir brechas después de la implementación suele ser más costoso y menos efectivo que prevenirlas mediante arquitecturas seguras desde el origen.
3. Medición, monitoreo continuo y automatización
La ciberseguridad moderna exige visibilidad permanente. Medir indicadores clave de riesgo, monitorear comportamientos anómalos y automatizar respuestas permite reducir drásticamente los tiempos de detección y contención.
En 2026, la automatización deja de ser un lujo y se convierte en una necesidad para enfrentar ataques impulsados por IA y reducir la fatiga operativa de los equipos de seguridad.
4. Evaluación constante de terceros y cadena de suministro
Los ecosistemas digitales están profundamente interconectados. Proveedores, plataformas SaaS y socios comerciales forman parte del perímetro extendido de la organización.
Evaluar continuamente a terceros, revisar permisos, monitorear integraciones y exigir estándares mínimos de seguridad es clave para evitar brechas indirectas que pueden tener un alto impacto.
5. Cultura y entrenamiento basado en comportamiento
La tecnología por sí sola no es suficiente. Las organizaciones más resilientes invierten en programas de concientización y capacitación continua, enfocados en comportamiento y toma de decisiones reales.
Simulaciones de phishing, escenarios de ingeniería social y ejercicios de respuesta a incidentes ayudan a reducir errores humanos y fortalecen la capacidad de reacción ante amenazas reales.
6. Alineación directiva y gobernanza del riesgo
Finalmente, la ciberseguridad debe gestionarse a nivel estratégico. Involucrar a la alta dirección, definir responsabilidades claras y traducir el riesgo técnico a lenguaje de negocio permite tomar decisiones informadas.
En 2026, las organizaciones que tratan la ciberseguridad como un tema de gobernanza y no solo de TI estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno cada vez más complejo.

Mirando hacia adelante: la ciberseguridad como ventaja competitiva
En 2026, prepararse para un entorno dominado por inteligencia artificial, gestión de identidades y protección de datos no solo reduce riesgos, sino que también fortalece la confianza de clientes, socios y reguladores.
Adicionalmente, la ventaja competitiva no está en reaccionar más rápido, sino en estar mejor preparados desde el diseño, con visibilidad continua, automatización y una visión clara del riesgo.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las principales tendencias globales?
La inteligencia artificial, la identidad como nuevo perímetro, la protección de datos, la evolución del ransomware, la complejidad del multicloud y el aumento de la regulación son las tendencias que dominan el panorama global.
¿Cómo impactan estas tendencias en México?
México enfrenta los mismos riesgos que otros países, pero con retos adicionales en madurez, talento y visibilidad. Esto hace indispensable una estrategia bien priorizada.
¿Qué industrias deben priorizar la seguridad?
Finanzas, gobierno, salud, industria y manufactura son sectores críticos por el tipo de datos que manejan y el impacto operativo de un incidente.
¿Cómo aprovechar la IA sin exponerse?
Usando IA defensiva con gobernanza clara, supervisión humana y alineación a marcos éticos y regulatorios.
¿Qué debe hacer una organización en los próximos 12 meses?
Evaluar su postura de riesgo, fortalecer la gestión de identidades, proteger datos críticos, automatizar la detección y respuesta, y capacitar continuamente a su personal.






