Seguridad de identidad: ¿Cómo proteger y gestionar identidades en entornos digitales?

La seguridad de identidad se ha convertido en uno de los pilares más importantes de la ciberseguridad moderna. En un entorno donde el trabajo remoto, la nube y la movilidad son la norma, el verdadero perímetro ya no es la red, sino la identidad. Por ello, la gestión de identidades y el adecuado resguardo de identidad digital son fundamentales para prevenir accesos no autorizados y reducir riesgos operativos.

En este artículo de VIRMAR Ciberseguridad, analizamos cómo proteger y gestionar identidades en entornos digitales cada vez más complejos.

 

La identidad digital como nuevo perímetro de seguridad

 

Durante años, la ciberseguridad se basó en proteger un perímetro claro: la red corporativa. Sin embargo, ese modelo dejó de ser efectivo con la llegada del trabajo remoto, la nube y la movilidad. Hoy, la identidad digital es el nuevo perímetro.

Esta idea se resume en una frase que se ha vuelto referencia en la industria. En un artículo publicado por Forbes México, Erwin Campos, anterior Chief Technology & Security Officer de Grupo Bimbo, señala:  

“El hacker ya no hackea, ahora se ‘loggea’. ¿Qué significa? Que hoy la frontera es tu identidad. Tú eres la víctima del atacante y su objetivo son tus credenciales”. 

La afirmación refleja una realidad contundente: los atacantes buscan robar credenciales y abusar de identidades legítimas.

 

¿Qué es una identidad digital?

 

Una identidad digital es la representación electrónica de un sujeto dentro de un sistema. Puede tratarse de personas, pero también de entidades técnicas:

  • Identidades humanas: incluyen empleados, proveedores, clientes y socios. Son las más visibles, pero no necesariamente las más numerosas.
  • Identidades no humanas: aplicaciones, servicios, APIs, contenedores y dispositivos también poseen identidades. En muchos entornos cloud, estas identidades superan ampliamente a las humanas y representan un reto creciente para la protección de la identidad digital.

 

¿Por qué la identidad ha reemplazado al perímetro tradicional?

 

El modelo de seguridad basado en proteger únicamente la red corporativa ha quedado obsoleto. Hoy, los accesos ocurren desde múltiples entornos y dispositivos, lo que obliga a centrar la estrategia en la identidad.

  • Trabajo remoto: los usuarios acceden desde cualquier lugar y red, fuera del entorno controlado de la oficina tradicional, lo que exige validar continuamente su identidad.
  • Cloud computing: las aplicaciones y datos residen en infraestructuras externas, por lo que ya no dependen del perímetro físico de la organización.
  • Zero Trust: se elimina la confianza implícita y se adopta el principio de verificar siempre la identidad y el contexto antes de otorgar acceso.
  • Múltiples dispositivos y ubicaciones: las identidades son dinámicas y operan desde laptops, móviles o APIs, lo que incrementa la complejidad del control de accesos.

En este escenario, la gestión de identidades se convierte en el mecanismo principal para aplicar controles de seguridad coherentes, adaptativos y escalables.

 

 

Gestión de identidades y accesos (IAM): ¿Qué es y cómo funciona en la práctica?

 

La gestión de identidades y accesos (IAM) es el conjunto de políticas y tecnologías que permite a una organización verificar quién es un usuario y definir a qué recursos puede acceder. IAM integra procesos de identificación, autenticación y autorización para garantizar que solo las personas correctas tengan acceso a la información adecuada, reduciendo el riesgo de accesos no autorizados y filtraciones de datos.

En la práctica, IAM gestiona todo el ciclo de vida de las identidades digitales: alta de usuarios, asignación de roles, aplicación de controles como MFA o SSO y eliminación de permisos cuando ya no son necesarios. Además, aplica el principio de mínimo privilegio y automatiza decisiones de acceso según el contexto, fortaleciendo la seguridad sin afectar la productividad.

 

Componentes clave de la gestión de identidades

 

Una estrategia sólida de gestión de identidades se construye a partir de varios componentes técnicos y operativos que trabajan de forma coordinada. Estos elementos permiten no solo controlar accesos, sino fortalecer el resguardo de identidad a lo largo de todo su ciclo de vida.

 

Identificación

 

La identificación es el punto de partida de cualquier sistema de identidad digital.

  • Alta de usuarios. Consiste en la creación inicial de la identidad dentro de los sistemas corporativos, ya sea para un empleado, proveedor o cliente.
  • Registro de identidades. Incluye la captura de atributos clave como nombre, rol, área, tipo de usuario y relación con la organización.
  • Ciclo de vida de la identidad. Desde el alta, pasando por cambios de rol, hasta la baja definitiva. Una mala gestión del ciclo de vida es una de las causas más comunes de accesos indebidos.

 

Autenticación

 

La autenticación valida que quien solicita acceso es realmente quien dice ser, siendo un pilar fundamental de la seguridad de identidad.

  • Contraseñas. Aunque siguen siendo comunes, por sí solas ya no son suficientes para garantizar una adecuada protección de identidad.
  • Autenticación multifactor (MFA). Combina algo que el usuario sabe, tiene o es, reduciendo drásticamente el riesgo de compromiso de credenciales.
  • Biometría. Huella, reconocimiento facial o de voz, cada vez más usados en contextos corporativos y de clientes.
  • Autenticación adaptativa. Evalúa el contexto (ubicación, dispositivo, comportamiento) para ajustar dinámicamente el nivel de autenticación requerido.

 

Autorización

 

Una vez autenticado el usuario, la autorización define qué puede hacer.

  • Control de permisos: determina el acceso a aplicaciones, sistemas y datos específicos.
  • Principio de mínimo privilegio: cada identidad debe tener solo los accesos estrictamente necesarios.
  • Accesos basados en roles (RBAC): los permisos se asignan según funciones predefinidas.
  • Accesos basados en atributos (ABAC): incorpora contexto adicional como ubicación, horario o tipo de dispositivo, fortaleciendo la gestión de identidad digital.

 

Gobierno y administración de identidades

 

El gobierno garantiza que la gestión de identidades sea sostenible, auditable y alineada a políticas internas y regulatorias.

  • Aprovisionamiento y desaprovisionamiento: automatizar altas y bajas reduce errores humanos y riesgos de seguridad.
  • Revisión periódica de accesos: permite detectar privilegios excesivos o accesos obsoletos.
  • Auditoría y trazabilidad: clave para demostrar cumplimiento y responder a incidentes.

 

 

Protección de identidad como pilar de la ciberseguridad

 

La protección de identidad se ha convertido en uno de los frentes más críticos de la ciberseguridad. La mayoría de los incidentes modernos tienen como punto de entrada una identidad comprometida.

 

Principales amenazas contra la identidad

 

  • Robo de credenciales: filtraciones, malware o malas prácticas de seguridad.
  • Phishing: correos, mensajes o sitios falsos diseñados para engañar a los usuarios.
  • Credential stuffing: uso automatizado de combinaciones usuario-contraseña filtradas previamente.
  • Ataques de fuerza bruta: intentos repetitivos para adivinar credenciales.
  • Abuso de privilegios: uso indebido de cuentas con permisos elevados, intencional o accidental.

 

Relación entre gestión de identidades y protección de identidad digital

 

Una estrategia de gestión de identidades y accesos bien implementada fortalece la seguridad en tres niveles:

  • Prevención: MFA, mínimo privilegio y autenticación adaptativa.
  • Detección: monitoreo de comportamientos anómalos.
  • Respuesta: revocación rápida de accesos y contención del incidente.

 

Beneficios de implementar una estrategia de gestión de identidades

 

Adoptar una estrategia integral de gestión de identidades no solo reduce riesgos, sino que también genera beneficios operativos y estratégicos.

  1. Reducción del riesgo de accesos no autorizados: menos superficie de ataque y menor impacto ante incidentes.
  2. Mejora del cumplimiento normativo: facilita el cumplimiento de las regulaciones de protección de datos y seguridad de la información.
  3. Mayor visibilidad y control de accesos: permite saber quién accede a qué, cuándo y desde dónde.
  4. Optimización de la experiencia del usuario: SSO y autenticación adaptativa reducen la fricción sin sacrificar la seguridad.
  5. Escalabilidad en entornos cloud e híbridos: la identidad se adapta al crecimiento y a nuevos modelos de operación.

 

 

Gestión de identidades en entornos empresariales modernos

 

Las organizaciones modernas operan en entornos cada vez más complejos, lo que exige una gestión de identidad digital flexible y robusta.

  • Gestión de identidades en la nube: prioriza rapidez, integración con aplicaciones SaaS y escalabilidad, ideal para organizaciones cloud-first.
  • Gestión de identidades en entornos híbridos y multicloud: combina sistemas on-premise y nube, un escenario común en empresas mexicanas con infraestructura heredada.
  • Identidades humanas vs identidades de máquinas: las identidades no humanas crecen más rápido y requieren controles específicos para garantizar el resguardo de identidad en entornos automatizados.

 

Marco legal y normativo: ley de protección de identidad

 

La gestión de identidades no es solo una práctica técnica, también es una obligación legal y organizacional. En México y otros países de la región, la seguridad de identidad está estrechamente ligada a marcos normativos de protección de datos, privacidad y seguridad de la información.

 

Regulaciones relacionadas con la identidad digital

 

  • Protección de datos personales: leyes como la Ley Federal de Protección de Datos Personales (LFPDPPP) en México exigen controles adecuados para proteger datos personales, lo que incluye el control de accesos y la trazabilidad de identidades.
  • Seguridad de la información: normas como ISO/IEC 27001 establecen requisitos claros sobre autenticación, autorización y control de accesos.
  • Identidad y privacidad: la identidad digital debe gestionarse bajo principios de proporcionalidad, minimización y confidencialidad, reforzando el resguardo de identidad de los usuarios.

 

 

¿Cómo implementar una estrategia efectiva de gestión de identidades?

 

Implementar una estrategia de gestión de identidades y accesos requiere un enfoque estructurado, alineado al contexto tecnológico y regulatorio de cada organización. Recomendamos seguir los siguientes pasos:

 

1. Evaluación del estado actual de la organización

 

Antes de implementar o mejorar una estrategia de gestión de identidades, es indispensable entender la situación actual. Sin visibilidad, no puede haber control efectivo.

  • Inventario de identidades. Identificar todas las identidades humanas y no humanas, tanto internas como externas, incluyendo empleados, proveedores, clientes, aplicaciones y cuentas de servicio. Esto permite dimensionar el alcance real del entorno y detectar identidades olvidadas o duplicadas.
  • Mapeo de accesos. Documentar qué identidades acceden a qué sistemas, aplicaciones y datos, así como el nivel de privilegio asignado. Este análisis revela excesos de permisos, accesos obsoletos y posibles riesgos para el resguardo de identidad.

 

2. Definición de políticas de identidad y acceso

 

Una estrategia sólida de seguridad de identidad requiere reglas claras que orienten cómo se crean, administran y eliminan los accesos dentro de la organización.

  • Roles. Definir funciones claras y estandarizadas según áreas y responsabilidades, facilitando una asignación coherente de permisos. Los roles bien estructurados simplifican la administración y reducen errores en la gestión de identidades.
  • Privilegios. Aplicar el principio de mínimo privilegio, otorgando solo los accesos estrictamente necesarios para cumplir una función. Esto disminuye la superficie de ataque y fortalece la protección de identidad digital.
  • Ciclo de vida. Establecer procesos formales para el alta, modificación y baja de identidades en todos los sistemas. Gestionar correctamente el ciclo de vida evita accesos residuales y mejora la trazabilidad.

 

3. Selección de soluciones de gestión de identidades

 

En esta etapa, las organizaciones deben tomar decisiones estratégicas. No todas las plataformas de identidad resuelven los mismos retos ni se adaptan al mismo contexto tecnológico o regulatorio. La elección adecuada depende del nivel de madurez digital, la arquitectura (nube, híbrida u on-premise) y los objetivos específicos de seguridad de identidad.

El mercado de la gestión de identidades ofrece enfoques diferenciados según las prioridades de cada organización. Plataformas como Okta destacan en entornos cloud-first, con gran fortaleza en SSO y MFA, ideales para empresas con alta adopción de aplicaciones SaaS que buscan rapidez y buena experiencia de usuario. En contraste, soluciones como One Identity se centran más en la gobernanza (IGA) y en la gestión de accesos privilegiados (PAM), siendo especialmente adecuadas para organizaciones que requieren mayor control, auditoría y cumplimiento normativo.

Por su parte, Ping Identity destaca como una plataforma empresarial que combina autenticación multifactor adaptativa, Single Sign-On (SSO), gestión de accesos y autorización basada en políticas. Su fortaleza radica en su arquitectura flexible (compatible con entornos híbridos, multinube y on-premise) y en su enfoque de confianza cero, con evaluación continua de riesgos y control granular del acceso. Esto la convierte en una alternativa sólida para sectores regulados en México, donde el cumplimiento y la protección de identidades digitales son prioritarios.

Si deseas conocer más sobre las soluciones de Ping Identity, puedes contactar a uno de los expertos de VIRMAR Ciberseguridad

 

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4. Integración con otras capas de seguridad

 

Algunas integraciones clave incluyen:

  • SIEM y SOAR: permiten correlacionar eventos de autenticación con otros indicadores de amenaza y automatizar respuestas ante accesos sospechosos o comportamientos anómalos.
  • Gestión de endpoints: valida el estado de seguridad del dispositivo (parches, antivirus, configuración) antes de conceder acceso, fortaleciendo el resguardo de identidad.
  • Seguridad en la nube: integra controles de identidad con cargas de trabajo, aplicaciones SaaS y entornos multicloud, donde la identidad es el principal mecanismo de control.
  • Modelos Zero Trust: aplican verificación continua basada en identidad, contexto y nivel de riesgo, eliminando la confianza implícita.

Solo mediante esta integración transversal se logra una verdadera protección de identidad digital, alineada a entornos híbridos, distribuidos y en constante evolución.

 

Errores comunes en la gestión de identidades

 

Incluso organizaciones con cierto nivel de madurez en ciberseguridad pueden cometer errores que debilitan la seguridad de identidad y afectan el adecuado resguardo de identidad digital.

  1. Exceso de privilegios. Con el paso del tiempo, los usuarios acumulan permisos que ya no necesitan. Esto amplía la superficie de ataque y facilita el abuso de cuentas comprometidas.
  2. Falta de revisión periódica de accesos. Cuando no se realizan auditorías regulares, permanecen activos accesos obsoletos. Esto ocurre con frecuencia tras cambios de rol, movimientos internos o la salida de empleados.
  3. Dependencia exclusiva de contraseñas. Confiar únicamente en usuario y contraseña deja expuestas las identidades. Sin MFA o autenticación adaptativa, el riesgo de robo de credenciales aumenta significativamente.
  4. Falta de visibilidad sobre identidades no humanas. Cuentas de servicio, APIs y aplicaciones suelen quedar fuera del radar. Sin monitoreo y control adecuados, estas identidades pueden convertirse en un punto crítico de vulnerabilidad.

 

 

Tendencias actuales en gestión de identidades

 

La gestión de identidad digital está evolucionando rápidamente para responder a nuevos modelos de trabajo y amenazas basadas en credenciales. A continuación, revisamos las principales tendencias que están redefiniendo la seguridad de identidad.

  1. Zero Trust e identidad como eje central. Zero Trust exige validar continuamente la identidad y el contexto antes de otorgar acceso. La confianza ya no depende de la red, sino de la verificación constante del usuario.
  2. Passwordless authentication. La autenticación sin contraseñas reduce el riesgo asociado a credenciales comprometidas. Biometría y llaves criptográficas fortalecen la protección de identidad sin afectar la experiencia del usuario.
  3. Inteligencia artificial aplicada a IAM. La IA permite detectar comportamientos anómalos y evaluar el riesgo en tiempo real. Esto refuerza la gestión de identidades y accesos con controles más dinámicos.
  4. Identidad descentralizada y credenciales verificables. Estos modelos buscan dar mayor control al usuario sobre sus datos digitales. Permiten validar atributos sin exponer información sensible innecesaria.

 

Reflexiones finales sobre la seguridad de identidad

 

La gestión de identidades se ha consolidado como uno de los pilares más relevantes de la ciberseguridad. En un entorno donde los ataques se enfocan en el robo y abuso de credenciales, proteger la identidad equivale a proteger el negocio. La madurez en este ámbito ya no es opcional, especialmente para organizaciones que operan en sectores regulados o con infraestructuras complejas.

Por ello, la elección de una plataforma de identidad debe analizarse desde una perspectiva estratégica. Factores como el tipo de arquitectura (nube, híbrida u on-premise), los requerimientos de cumplimiento y el nivel de control granular necesario son determinantes. 

En ese sentido, las soluciones de Ping Identity suelen ser consideradas por organizaciones que requieren alta flexibilidad arquitectónica y controles avanzados alineados a modelos de confianza cero, particularmente en contextos regulatorios exigentes como el mexicano.

Contar con una estrategia clara y asesoría especializada es clave para asegurar un verdadero resguardo de identidad digital. Si deseas evaluar cómo fortalecer la seguridad de identidad en tu organización, puedes acercarte al equipo de VIRMAR Ciberseguridad.

 

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Preguntas frecuentes sobre seguridad de identidad

 

¿Qué diferencia hay entre gestión de identidades y gestión de accesos?

La gestión de identidades define quién es el usuario; la gestión de accesos controla qué puede hacer y a qué recursos puede entrar.

 

¿Por qué la gestión de identidades es clave en la nube?

Porque el perímetro tradicional desaparece y la identidad se convierte en el principal mecanismo de control.

 

¿Qué relación tiene la gestión de identidades con Zero Trust?

Zero Trust se basa en verificar continuamente la identidad y el contexto antes de otorgar acceso.

 

¿La gestión de identidades se aplica solo a grandes empresas?

No. Cada vez más soluciones permiten implementar controles adecuados también en organizaciones medianas.

 

¿Cómo ayuda la gestión de identidades a cumplir con las regulaciones?

Facilita control de accesos, auditoría, trazabilidad y protección de datos personales.

 

¿Cuándo conviene considerar una solución como Ping Identity?

Cuando la organización requiere controles avanzados de acceso, arquitectura híbrida u on-premise y altos niveles de cumplimiento en su estrategia de seguridad de identidad.

 

 

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